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martes, 27 de septiembre de 2011

(Sé)

No hay cosa peor en la vida que ser dependiente de algo. (De alguien).

Pensándolo bien, sí, hay algo peor… cuando uno espera esa dependencia de alguien, pero ni siquiera se da cuenta.

Sé que es mi defecto. Lo tengo más que claro. Y lo detesto porque sé que no puedo pedirle a la gente que me entienda, que me escuche, que me quiera.

Sé que aburro a los pocos amigos que tengo con la misma palabrería de siempre. No quiero que piensen que yo no me aburro, porque ¡cielos! Estoy harta de muchas cosas (de muchos sentimientos).

Sé que tengo que dejar volar a ciertas personas. Pero no puedo (no quiero). Tengo la necesidad de amar a alguien (a ese en particular). Me gustaría que algún día caminásemos con nuestros dedos enlazados, que nos mirásemos con amor (porque yo le miro así, mas él no), chocar un par de veces nuestros labios, que él conociese los míos y yo me apoderase de los de su rostro, porque les veo, me hipnotizan, me llenan de pensamientos que me hacen creer loca…

Porque no le puedo amar tanto, si él prácticamente ni me ve. Ni me conoce, ni sabe quién carajos soy.

Me pregunto si algún día seré capaz de decirle que dentro de mi corazón, un día cualquiera (y creo que fue hace mucho tiempo), algo cambió, y dejé de verlo como un ser humano común y corriente. Que pasó de ser desconocido a extraño, de simpático a violador de sueños, de normal a inalcanzable.

domingo, 14 de agosto de 2011

Razones para odiarme.

Tener a un familiar enfermo de cáncer no es agradable.

El solo hecho de que esté enfermo ya es motivo de preocupaciones.

Ya sabía yo de alguna manera que esto ocurriría. Pero digamos que me siento tan decepcionada de toda la gente que me rodea que no quiero conversarlo con nadie. Ahora estoy cansada, asqueada de cómo estoy viviendo.

Llego a pensar que soy yo la del cáncer.

He estado viviendo en formato piloto automático las últimas dos semanas. Hago cosas que no me gustan, hago cosas que no debería hacer. Duermo más de lo que solía dormir, me canso más de lo que solía cansarme. Mi rutina se ha convertido en trabajo y trabajo. Múltiples trabajos, todo para conseguir unas putas quimioterapias que de todas formas, te van a seguir matando.

Me gustaría tener a alguien con quien hablar acerca de estos temas, pero sé que todos tienen una vida, y que también están ocupados con sus problemas.

Me gustaría volver a mi período autista. Ese donde solamente yo me consolaba, solamente yo me dañaba, solamente yo me entendía.

Ahora ni siquiera me entiendo. No sé quién soy, no sé hacia donde voy. No sé realmente en quien confiar, a quien pedirle ayuda.

Siento que la cabeza me va a explotar.

Siento que estoy muriendo de una forma lenta y dolorosa.

Quiero escapar.