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miércoles, 8 de febrero de 2012

Corazón [21]

Si hubiese razón humana para dejarte, todo sería más fácil.

Las noches no serían tan oscuras, y los días, tendrían un poco más de luz.

Los lamentos serían más livianos, y las lágrimas recorrerían mi rostro de felicidad.

Pero es nuestra relación, nuestra separación. Nuestras cosas no dichas, las que hoy me hacen querer partir y decir adiós.

Todo sería más fácil si tuviera un poco de coraje. Si me valorara quizás,

Pero son mis miedos los que me cuartan, es tu amor hacia otra, y pierdo la batalla, antes de comenzar.

martes, 27 de septiembre de 2011

(Sé)

No hay cosa peor en la vida que ser dependiente de algo. (De alguien).

Pensándolo bien, sí, hay algo peor… cuando uno espera esa dependencia de alguien, pero ni siquiera se da cuenta.

Sé que es mi defecto. Lo tengo más que claro. Y lo detesto porque sé que no puedo pedirle a la gente que me entienda, que me escuche, que me quiera.

Sé que aburro a los pocos amigos que tengo con la misma palabrería de siempre. No quiero que piensen que yo no me aburro, porque ¡cielos! Estoy harta de muchas cosas (de muchos sentimientos).

Sé que tengo que dejar volar a ciertas personas. Pero no puedo (no quiero). Tengo la necesidad de amar a alguien (a ese en particular). Me gustaría que algún día caminásemos con nuestros dedos enlazados, que nos mirásemos con amor (porque yo le miro así, mas él no), chocar un par de veces nuestros labios, que él conociese los míos y yo me apoderase de los de su rostro, porque les veo, me hipnotizan, me llenan de pensamientos que me hacen creer loca…

Porque no le puedo amar tanto, si él prácticamente ni me ve. Ni me conoce, ni sabe quién carajos soy.

Me pregunto si algún día seré capaz de decirle que dentro de mi corazón, un día cualquiera (y creo que fue hace mucho tiempo), algo cambió, y dejé de verlo como un ser humano común y corriente. Que pasó de ser desconocido a extraño, de simpático a violador de sueños, de normal a inalcanzable.

domingo, 14 de agosto de 2011

Razones para odiarme.

Tener a un familiar enfermo de cáncer no es agradable.

El solo hecho de que esté enfermo ya es motivo de preocupaciones.

Ya sabía yo de alguna manera que esto ocurriría. Pero digamos que me siento tan decepcionada de toda la gente que me rodea que no quiero conversarlo con nadie. Ahora estoy cansada, asqueada de cómo estoy viviendo.

Llego a pensar que soy yo la del cáncer.

He estado viviendo en formato piloto automático las últimas dos semanas. Hago cosas que no me gustan, hago cosas que no debería hacer. Duermo más de lo que solía dormir, me canso más de lo que solía cansarme. Mi rutina se ha convertido en trabajo y trabajo. Múltiples trabajos, todo para conseguir unas putas quimioterapias que de todas formas, te van a seguir matando.

Me gustaría tener a alguien con quien hablar acerca de estos temas, pero sé que todos tienen una vida, y que también están ocupados con sus problemas.

Me gustaría volver a mi período autista. Ese donde solamente yo me consolaba, solamente yo me dañaba, solamente yo me entendía.

Ahora ni siquiera me entiendo. No sé quién soy, no sé hacia donde voy. No sé realmente en quien confiar, a quien pedirle ayuda.

Siento que la cabeza me va a explotar.

Siento que estoy muriendo de una forma lenta y dolorosa.

Quiero escapar.

martes, 9 de agosto de 2011

Complicado.


Las cosas se vuelven complicadas cuando ni tú mismo, eres capaz de dar la lucha por algo.

Por alguien, en realidad.

O sea, das la lucha de forma inconsciente. Muy pocos saben lo que realmente estás pensando, pero jamás llegan a conocerte. Siempre hay una verdad que permanece oculta dentro de ti. Las dudas nunca salen a flote como debiesen de salir.

A uno le encanta sentirse miserable. Le gusta el masoquismo. El sufrir por no poder estar con esa persona, pero sufrir más estando siempre con aquella, a pesar de que no valore tu compañía.
Eso es lo que me pasa hoy en día.

En el verano me di cuenta que me estaba enamorando de alguien. Desde siempre supe que no podría fijarme en él, pero bastó aquella precaución para que mi corazón se empeñara en hacerme sufrir todos los días desde aquel descubrimiento.

Aquella persona no es mala, al contrario. Es encantadora a su forma, preocupada a su forma, amorosa a su forma. Todo a su forma…

Una forma que no congenia con la mía, por supuesto.

Su sonrisa me daña. Ya no le puedo observar a la cara. Me siento mentirosa conmigo misma y con él. Él siempre me pregunta que qué me sucede. Yo le digo que nada, mas mis ojos se empeñan en mostrar pena alguna; algo que le haga darse cuenta que sufro y conozco la felicidad cuando estoy cerca de él.

Además de complicado, es patético. Me rebajo, no me valoro, no me quiero por su culpa. Esto no es amor. Es dolor en carne expuesta al depredador. Es denigrarse un poco más, cada día, con su silencio, con su saludo impersonal, con su no acompañamiento.

No quiero amarlo.

Nunca he querido, porque siempre supe que sería complicado.

Doloroso también.

Su silencio me agrada y me aterra. Le espío sigilosamente, pero llega el momento en donde recrimino mi actuar, y lo único que hago es lastimarme.

Me encantaría no haberle conocido nunca. No haberle hablado nunca, no haberle contado mi vida, no haberle escuchado también.

Sí… todo es realmente complicado.